La Fiesta en honor al Señor de la Salud, también conocida como La Fiesta del segundo viernes de Cuaresma, La fiesta del segundo viernes o La Fiesta de los Dos Viernes, es una de las celebraciones más importantes de San Agustín Metzquititlán, cuya historia se remonta a varios años atrás y ya se encontraba documentada en el siglo XIX, por lo que, si aún no te has dado la oportunidad de visitarla, acompáñame a conocer algunos de los lugares, tradiciones y sabores que forman parte de esta celebración.
Se trata de una fiesta de carácter religioso donde visitantes y peregrinos de varios lugares como Veracruz, San Luis Potosí, Puebla y por supuesto, varios municipios de Hidalgo vienen en pequeñas peregrinaciones para visitar al Señor de la Salud y pedir por sus familias y sus seres queridos.
Pero la fiesta comienza desde días anteriores, en el martes de carnaval ya que ese día por la tarde se realiza la subida del señor que es una procesión en donde traslada la imagen del Señor de la Salud, de su santuario a la iglesia de San Agustín. Esta pequeña procesión es amenizada por banda de viento, velas y cuetes y asisten principalmente habitantes de la cabecera municipal para que los días posteriores peregrinaciones de diversos lugares lleguen a venerarlo.
Pero la celebración no se limita a las actividades religiosas. Durante estos días, las calles de Metzquititlán se llenan de visitantes, puestos, comida, dulces, artesanías y diferentes formas de entretenimiento que forman parte del ambiente de la feria
El Santuario del Señor de la Salud
.
Para iniciar tu recorrido el santuario del Señor de la Salud y la Iglesia de San Agustín, definitivamente son lugares en los que deberías comenzar tu visita y no puedes pasar por alto, ya que no hacerlo es como si no visitaras San Agustín Metzquititlán.
Para quienes llegan como peregrinos, estos espacios representan el motivo principal de su visita: acercarse al Señor de la Salud y participar de las tradiciones religiosas que acompañan la celebración.
En ambos podemos observar cómo los fieles dejan imágenes ,milagritos, rosarios, fotos y cartas al pie del altar para agradecer o pedir por sus seres queridos al señor de la salud.
Según la tradición que todavía conservan algunos habitantes, si es la primera vez que asistes a la fiesta del segundo viernes la persona que te invitó o te llevó funge como tu padrino y debe obsequiarte una corona de palma adornada con flores, esta es un símbolo de fe y compromiso espiritual que te acompañará durante tu recorrido, además de una imagen del señor de la salud que deberás llevar a misa para bendecirla, algunas personas deciden dejar la corona como ofrenda en la iglesia y otros más se los llevan de recuerdo.
El cerro de la capilla
Uno de los lugares que tradicionalmente forman parte del recorrido de los visitantes es el Cerro de la Capilla, donde se encuentra una imagen de la Virgen de Guadalupe pintada sobre una piedra.
Además de su significado religioso, este lugar ofrece una vista privilegiada del pueblo, por lo que subir hasta ahí puede convertirse también en una oportunidad para contemplar San Agustín Metzquititlán desde las alturas.
Una de las costumbres que más llama la atención durante el recorrido hacia la Capilla es la de cargar una piedra durante el trayecto.
Según la explicación que en alguna ocasión me compartió uno de los peregrinos, la piedra representa simbólicamente la carga de los pecados y la penitencia que se lleva durante el camino. El peregrino comienza su recorrido llevando consigo una piedra y, al llegar a la Capilla, se desprende de ella y la deja junto a las piedras que han depositado otros peregrinos.
A la entrada de la explanada, cerca de la imagen de la Virgen de Guadalupe, se va formando así un pequeño montón de piedras que, más allá de su apariencia, representa para quienes participan en esta tradición el peso que han llevado durante el camino y del que finalmente se desprenden al llegar a su destino.
Es uno de esos detalles que quizá pueden pasar desapercibidos para quien visita la Capilla por primera vez, pero que permiten comprender que para muchos peregrinos el recorrido no es solamente un trayecto físico, sino también una expresión de fe y penitencia.
Y después de caminar, subir al cerro y recorrer las calles de la feria, seguramente más de uno necesitará un descanso para combatir el calor por lo que la alberca pública es el lugar ideal para refrescarse, muchas personas además asisten desde temprano para orar y prender una veladora a las imágenes religiosas que se encuentran en el lugar.
El Santuario del Señor de la Salud
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Para iniciar tu recorrido el santuario del Señor de la Salud y la Iglesia de San Agustín, definitivamente son lugares en los que deberías comenzar tu visita y no puedes pasar por alto, ya que no hacerlo es como si no visitaras San Agustín Metzquititlán.
Para quienes llegan como peregrinos, estos espacios representan el motivo principal de su visita: acercarse al Señor de la Salud y participar de las tradiciones religiosas que acompañan la celebración.
En ambos podemos observar cómo los fieles dejan imágenes ,milagritos, rosarios, fotos y cartas al pie del altar para agradecer o pedir por sus seres queridos al señor de la salud.
Según la tradición que todavía conservan algunos habitantes, si es la primera vez que asistes a la fiesta del segundo viernes la persona que te invitó o te llevó funge como tu padrino y debe obsequiarte una corona de palma adornada con flores, esta es un símbolo de fe y compromiso espiritual que te acompañará durante tu recorrido, además de una imagen del señor de la salud que deberás llevar a misa para bendecirla, algunas personas deciden dejar la corona como ofrenda en la iglesia y otros más se los llevan de recuerdo.
El cerro de la capilla
Uno de los lugares que tradicionalmente forman parte del recorrido de los visitantes es el Cerro de la Capilla, donde se encuentra una imagen de la Virgen de Guadalupe pintada sobre una piedra.
Además de su significado religioso, este lugar ofrece una vista privilegiada del pueblo, por lo que subir hasta ahí puede convertirse también en una oportunidad para contemplar San Agustín Metzquititlán desde las alturas.
Una de las costumbres que más llama la atención durante el recorrido hacia la Capilla es la de cargar una piedra durante el trayecto.
Según la explicación que en alguna ocasión me compartió uno de los peregrinos, la piedra representa simbólicamente la carga de los pecados y la penitencia que se lleva durante el camino. El peregrino comienza su recorrido llevando consigo una piedra y, al llegar a la Capilla, se desprende de ella y la deja junto a las piedras que han depositado otros peregrinos.
A la entrada de la explanada, cerca de la imagen de la Virgen de Guadalupe, se va formando así un pequeño montón de piedras que, más allá de su apariencia, representa para quienes participan en esta tradición el peso que han llevado durante el camino y del que finalmente se desprenden al llegar a su destino.
Es uno de esos detalles que quizá pueden pasar desapercibidos para quien visita la Capilla por primera vez, pero que permiten comprender que para muchos peregrinos el recorrido no es solamente un trayecto físico, sino también una expresión de fe y penitencia.
Y después de caminar, subir al cerro y recorrer las calles de la feria, seguramente más de uno necesitará un descanso para combatir el calor por lo que la alberca pública es el lugar ideal para refrescarse, muchas personas además asisten desde temprano para orar y prender una veladora a las imágenes religiosas que se encuentran en el lugar.
Comida tradicional
Una forma de conocer Metzquititlán es a través de su comida. Después de recorrer el pueblo una de las mejores maneras de disfrutar la feria es acercarse a los puestos de comida te recomiendo consumir en los puestos locales ya que encontrarás preparaciones típicas del municipio así como los tradicionales tamales de xala y pan de la región que podrás acompañar con café de olla o atole.
En lo personal, te recomiendo comer en los puestos que se instalan en dirección a la alberca pública, ya que muchas de las cocineras son expertas con muchos años de experiencia en la preparación de tamales. Y sin duda tienen un sazón y toque sin igual.
Palanquetas y Jamoncillo, una tradición muy nuestra
Como en muchas fiestas tradicionales de México, los dulces ocupan un lugar especial.
Entre las calles es común encontrar puestos con tarugos, obleas, cocadas, muéganos, limones rellenos de coco, camote, dulce de calabaza, dulce de chilaca, ate, alegría y borrachitos, entre otros.
Sin duda los imperdibles, porque son un distintivo del municipio, son el jamoncillo de pepita, piñón, nuez, café y rompope, además de las palanquetas de nuez, cacahuate y azúcar elaborados por manos metzquititlenses.
Cuando escribí esta nota originalmente, en 2014, los puestos de palanquetas que recuerdo encontrar en las calles ofrecían principalmente el producto ya terminado; sin embargo en los últimos años he observado un cambio interesante y es que algunas personas instalan además una parrilla y una cacerola grande para mostrar cómo es el proceso de elaboración, lo cual me parece muy interesante ya que ocupan una técnica un poco diferente a las tradicionales en cuanto a la manera de formar el dulce. Aunque eso no quita que quedan deliciosas.
Son precisamente estos pequeños sabores y detalles los que ayudan a construir la memoria de la fiesta y que, con el paso del tiempo, también forman parte de la identidad gastronómica del pueblo.
Entretenimiento
La celebración también ofrece un espacio para la diversión.
Los juegos mecánicos, las canicas, el tiro al blanco y otros entretenimientos forman parte del ambiente de feria. Dependiendo de la programación y de cada edición, también pueden encontrarse actividades musicales y otros espectáculos como peleas de gallos, rodeos, bailables y exposiciones.
Para quienes crecieron asistiendo a esta fiesta, estos elementos forman parte de esos recuerdos que hacen que la feria sea mucho más que una celebración religiosa.
Artesanías y productos de la feria
Otro de los atractivos son los puestos donde pueden encontrarse diferentes productos y artesanías.
Recorriendo las calles podemos observar juguetes, ollas, pinturas, imágenes religiosas, jarros, comales, pulseras, ropa, sombreros, cadenas, y demás objetos elaborados con materiales como madera, cristal, barro, piedra, chaquira, mimbre y piel.
Recorrer estos puestos es también una manera de conocer parte de la diversidad de productos que llegan a Metzquititlán durante la celebración.
El segundo viernes
Desde la madrugada del segundo viernes de cuaresma se escuchan las mañanitas en la iglesia celebrando al Sr. De la Salud. Los feligreses asisten para celebrar la santa misa, y como es el día principal de la celebración hay mucha gente en las calles. Llegan peregrinaciones de varios lugares con flores, musica y ofrendas para el Sr. De la Salud.
Por la noche se realiza una gran procesión con la imagen del Sr. De la salud. La imagen sale de la Iglesia de San Agustín y recorre las principales calles del pueblo hasta llegar al mismo punto. La procesión tiene una duración aproximada de 3 horas, pero lejos de ser tediosa o aburrida, la música que la acompaña hace que está sea más amena, sin duda es la máxima representación y el punto culminante de una celebración llena de fe y devoción.
La procesión de la Octava
Uno de los momentos más esperados por los habitantes del municipio es la procesión de la Octava, que se celebra el domingo 9 días después de la procesión del segundo viernes, ésta marca el final de la fiesta del segundo viernes. Se trata de una procesión en dónde participan principalmente habitantes del municipio que no pudieron asistir en la procesión del segundo viernes, debido a que muchos de ellos aprovechan la derrama económica que trae la celebración para poner algún puesto o atender sus comercios.
Este recorrido es más emblemático y colorido, en las calles por donde pasa la procesión se colocan arcos artesanales elaborados por los habitantes y alfombras de aserrín por donde pasará el Señor de la Salud, mientras la música, los cohetes, los papeles de colores y los pétalos de flores acompañan el paso de la procesión que lo llevará a su santuario, donde permanecerá hasta el siguiente año. Al finalizar la procesión, al igual que en la del segundo viernes, las personas esperan con ansias pasar frente a la imagen para venerarla y besar sus pies además de persignarse, dar gracias y tomar una de las cientos de rosas que lo acompañaron durante su recorrido.
Una fiesta que forma parte de la memoria de Metzquititlán
La Fiesta de los Dos Viernes reúne muchos de los elementos que hacen especiales a las celebraciones tradicionales de San Agustín Metzquititlán: fe, peregrinaciones, comida, dulces, artesanías, música, convivencia y participación de la comunidad.
Pero también es una oportunidad para conocer el pueblo desde otra perspectiva. Para quien llega por primera vez, la feria permite acercarse a sus tradiciones; para quienes son de aquí o han regresado después de algún tiempo, puede ser una forma de reencontrarse con recuerdos y costumbres.
Este artículo nació originalmente en 2014, como una invitación a conocer la celebración y algunos de los elementos que entonces formaban parte de ella. Hoy lo recuperamos como parte del archivo de San Agustín Metzquititlán, conservando esa mirada y dejando abierta la posibilidad de incorporar, en futuras actualizaciones, nuevas fotografías, experiencias y cambios que haya tenido la fiesta con el paso de los años.
Porque las fiestas también cuentan la historia de un pueblo.
Así que, si alguna vez tienes la oportunidad de visitar Metzquititlán durante el Segundo Viernes de Cuaresma, ven con tiempo, recorre sus calles, conoce sus tradiciones, prueba sus sabores y, sobre todo, acércate a conocer la historia que durante generaciones ha reunido a propios y visitantes alrededor del Señor de la Salud.
Conoce uno de los más bellos rincones hidalguenses, Conoce Metzquititlán!!
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